La Ley de Moore, más que una ley, es un pronóstico del crecimiento y desarrollo de la tecnología detrás de los transistores. La predicción estima que cada 24 meses se duplicaría el número de transistores en un microprocesador.
Esta es una predicción que se ha cumplido año tras años. Para lograrlo la tendencia ha sido reducir en tamaño de los transistores, llegando al fin al límite de los 10 nanómetros. Pero ahora está llegando a su límite
Pero no es el final. La reducción del tamaño de los transistores no es la única forma de aumentar el poder de un procesador, otra opción es mejorar la arquitectura. Buen ejemplo de esto es lo que ha logrado Intel en las últimas 3 generaciones que, sin reducir el tamaño de los transistores, pero con una buena arquitectura han logrado mantener la Ley de Moore vigente.
La ley de Haitz y su futuro
La Ley de Haitz predice que cada década la eficacia luminosa de la iluminación LED crecerá por un factor de 20, mientras que el costo de este tipo de iluminación se reducirá por un factor de 10. También esta Ley tiene un límite y está próximo a alcanzarlo.
Y al igual que la Ley de Moore es un excelente momento para pensar sobre el futuro de la iluminación LED y la Ley Haitz. En ambas leyes la idea de fondo es relacionar el avance de la tecnología y la reducción de su costo. En el caso de la Ley de Haitz, estas son las tres opciones que proponemos:
- Nuevos materiales. Actualmente la receta detrás de la iluminación LED no ha cambiado demasiado. Sin embargo, nuevos materiales están comenzado entrar en escena. Es muy probable que ya hayas escuchado de las pantallas OLED, pero el futuro de la iluminación es probable se encuentre en otros materiales, como el grafeno. Lo innovador es que están desarrollando métodos de producción más económicos. Esto, aunque no cambiará nada sobre la eficacia es muy probable que tenga un impacto significativo en el costo de la iluminación. Iluminaremos más a menor costo.
- Mejor control del calor. La iluminación LED depende, como cualquier otro componente electrónico, de su temperatura de operación. A menor temperatura, mayor vida útil. Esto se puede lograr de dos maneras, tanto con una mejor disipación como con componentes que emitan menor cantidad de calor. En la actualidad, mucho de la iluminación LED comercial depende de los avances hechos en este terreno y es de esperarse que en un futuro lo siga haciendo.
- Mejores arquitecturas. Esto tampoco es una novedad. Un buen ejemplo es como los módulos de alta luminosidad son cada vez un camino por el que menos andan. Actualmente lo más común es ver módulos de baja luminosidad en grandes cantidades, es probable que la tendencia siga en esa dirección.
Algo de lo que no hemos hablado aquí es del futuro de la iluminación a través de la conectividad. Sin duda el monitoreo, control y automatización de la iluminación LED será relevante en un futuro. Es probable que lo podríamos considerar un elemento más de la arquitectura de la propia iluminación. Sin embargo, lo hemos dejado fuera, porque por sí mismo no implique una reducción del costo de la tecnología.