Estas dos últimas semanas hemos tenido dos eventos importantes sobre el uso eficiente de la energía y la iluminación. El primer evento es la llegada del horario de verano, el segundo la Hora del Planeta.
Llega el horario de verano
Ayer entró en vigor el horario de verano, que se presenta como una medida para reducir el consumo de energía eléctrica. El ahorro generado, siguiendo las cifras que presenta la Secretaría de Energía en 2016, corresponde al consumo de 590 mil casas durante todo un año; esto equivale a un ahorro de 975 gwh. En el país esta medida tiene casi 20 años de llevarse a cabo y existen registros que en 1784 Benjamín Franklin ya había propuesto algo similar.
La hora del planeta
Una semana antes el 25 de marzo se celebró en todo el mundo La Hora del Planeta. Estoy seguro que la gran mayoría ha escuchado de este evento, pero para quienes no lo sepan este día el Fondo Mundial por la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) nos invita a apagar nuestras lámparas por una hora. Lo relevante es que esta invitación se extiende al sector público y privado, además de que nosotros desde nuestra casa lo podemos hacer. Este evento, si bien trae ahorros consigo, su objetivo principal es generar conciencia sobre lo que es capaz de hacer pequeñas acciones si todos participamos.
Cada uno de estas acciones define muy bien un problema central: el consumo de energía en iluminación sigue siendo significativo. Sin embargo, la efectividad de estas medidas depende en buena medida en el uso de tecnologías poco eficientes en la iluminación. Pues, en un escenario donde el consumo sea cada vez menor, tengan un menor impacto.